dimecres, 22 de setembre del 2010

I Jornades de Comunicació i Societat, dedicades, en aquesta primera ocasió, a la comunicació a Cuba


Estudiar el fenomen de la comunicació implica considerar la forma en que s’estructuren, produeixen i reben els diferents tipus de missatges. Entenem, però, que cal centrar l’anàlisi, també, en l’àmbit de les idees i els valors que circulen a través dels diferents mitjans i suports i les relacions de poder que es vehiculen a través d’ells. En el cas de Cuba l’anàlisi de la comunicació és molt interessant, ateses les particularitats de l’illa. De fet, des de la perspectiva de la docència, l’ensenyament de la comunicació a Cuba ja es planteja com un instrument per a reforçar les estratègies de la revolució.

Amb tot, i des del punt de vista del disseny, les aportacions cubanes són d’un notable valor. L’Instituto de Diseño de La Habana, amb qui la UdG te signat un conveni de col·laboració, representa un excel·lent model de treball i posa en evidencia que el gran objectiu del disseny es la creació d’un entorn més habitable.

D’altra banda, és indiscutible que a Cuba no trobarem cap anunci publicitari. Aquest espai l’ocupa un altra mena de reclam: els missatges polítics socials i culturals que la revolució cubana estén per tota l’illa. Aquesta estratègia comunicativa disposa d’uns referents històrics molt clars en la Unió Soviètica, però també, per exemple, en els cartells de la Guerra Civil espanyola.

Una altra forma de comunicació que s’analitza en les Jornades és el cinema. De fet, tot el cinema llatinoamericà, a partir dels anys seixanta inicià un procés d’immersió del fervor revolucionari i, amb una notable qualitat estètica, es convertí en una punta de llança per la lluita per l’emancipació llatinoamericana del control cultural, econòmic, social i polític nordamericà. El cinema a Cuba és un instrument valuosíssim per a conèixer la realitat quotidiana d’un país tan particular i que provoca tantes passions. El fet que Gabriel García Márquez hi anés a cofundar una escola de cinema –el prestigi de la qual arriba fins als nostres dies– és prou significatiu. Això juntament amb la forta tradició del cinema soviètic i neorealista italià va possibilitar que, un cop iniciada l’etapa comunista, es consolidés una personalitat cinematogràfica pròpia i que ha quedat totalment assimilada per les següents generacions de cineastes, tant els més institucionals com els dissidents.

Les I Jornades de Comunicació i Societat pretenen analitzar, doncs, una àmplia mostra del conjunt comunicatiu cubà: el disseny gràfic, el disseny industrial, el cartellisme, el cinema, la docència. Així mateix, aquestes Jornades s’inscriuen en la voluntat de la UdG d’intensificar les relacions acadèmiques entre Cuba i Catalunya.

Lloc de celebració
Universitat de Girona. Facultat de Lletres.
Centre Cultural Les Bernardes de Salt.
Museu del Cinema de Girona.
Cinema Truffaut de Girona.

Dates
Dijous 25 i divendres 26 de novembre del 2010

Organitzen
Grup de Recerca Comunicació Social i Institucional. UdG
Facultat de Turisme. UdG
Departament de Filologia i Comunicació. UdG

Col·laboren
Diputació de Girona
Ajuntament de Salt
Generalitat de Catalunya. Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació
Consell Comarcal del Gironès
Casa Amèrica Catalunya
Museu del Cinema de Girona
Cinema Truffaut de Girona
Bonart cultural
Docupolis-El Tercer Ojo
ACA (Associació de Creadors Audiovisuals)
Fundación Santiago Álvarez
Lola Cafè – Girona (Món Apart Grup)

Direcció
Lluís Costa, Grup de Recerca Comunicació Social i Institucional. UdG
Comité Organitzador
Ramon Girona, Grup de Recerca Comunicació Social i Institucional. UdG
Rosa M. Collell, Grup de Recerca Comunicació Social i Institucional. UdG
Josep M. Nadal, Departament de Filologia i Comunicació. UdG
Lluís Mundet, Facultat de Turisme. UdG
Ricard Planas, bonart cultural
Flora Bacquelaine, Cultura Fractal

Comitè Científic
Carlos García, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello de La Habana.
Alfons González, Universitat Autònoma de Barcelona
Juan Emilio Martínez, Instituto Superior de Diseño de La Habana
Pedro Strukelj, Casa Amèrica Catalunya
Luis Augusto González, Universidad de La Habana
Eugeni Giral, Universitat Autònoma de Barcelona
Lluís Sardà, Grup de Recerca Comunicació Social i Institucional de la UdG

diumenge, 19 de setembre del 2010

Los trabajadores tienen miedo a su jefe: Nuria Peláez, La Vanguardia

La Fundació Factor Humà colabora de nuevo con La Vanguardia en un artículo sobre la poca confianza que muchos subordinados tienen hacia sus jefes. Según un estudio, el 85% prefiere buscar ayuda en cualquier otro sitio cuando tiene alguna duda o problema.

El 85% de los profesionales no se atreve a acudir a su superior si tiene algún problema en el trabajo.

Muchos jefes saben mandar, pero pocos se ganan la confianza de sus subordinados. Según un estudio de la British Library y del Chartered Management Institute, el 85% de los trabajadores prefiere buscar ayuda en cualquier otro sitio antes que acudir a su jefe cuando tiene alguna duda o problema en el trabajo. Los motivos de los profesionales para no acudir a su superior son diversos: un 48% teme molestar a su jefe, otro 30% teme parecer incompetente, y un 20% tiene miedo de ser juzgado negativamente por estar inseguro sobre qué hacer. Además, el 23% de los trabajadores no confía en los consejos de sus superiores o creen que serían incapaces de ayudarles.

"Los datos dibujan un escenario preocupante - lamenta Ruth Spellman, directora ejecutiva del Chartered Management Institute-.Si alguna vez dudas de cómo hacer tu trabajo tu jefe debería ser la primera persona a la que acudir en busca de apoyo y respuestas: un espacio de trabajo donde la gente tiene miedo de preguntar no puede ser productivo".

Anna Fornés, directora de la Fundació Factor Humà, cree que la crisis ha empeorado esta situación. "Ahora los trabajadores están dominados por el miedo, y eso agrava la desconfianza - explica Fornés-.También es posible que no acudan a sus jefes porque los ven más inaccesibles que antes, ya que muchos directivos van ahora saturados debido a la falta de recursos y la reducción de estructuras". En su opinión, empleados y directivos comparten la culpa de este problema. Para dar una imagen de confianza a sus subordinados y que estos no teman consultarse sus dudas, Fornès cree que "el jefe debe ser valiente y ser el primero en reconocer sus propios errores cuando se equivoca", además de ser "cercano, transparente y proactivo" y acudir directamente su equipo para preguntarle si tienes problemas.

Para Aline Masuda, profesora de dirección de personas en Eada, el jefe debe dejar claro a sus empleados que equivocarse forma parte del proceso de aprendizaje. "Muchos trabajadores tienen la falsa creencia de que se espera de ellos que tengan todos los conocimientos y habilidades ya de entrada, cuando en realidad deben ir desarrollándolos poco a poco y para eso necesitan equivocarse en su trabajo", señala Masuda.

El temor de los subordinados hacia sus jefes puede variar según el país donde trabajen. Según el índice de la Distancia al Poder, creado por el profesor Geert Hofstede, cada país concibe de distinta manera la jerarquía y las relaciones que deben existir entre empleados y superiores. En los países con un índice más elevado, como Rusia y China, los profesionales tienen mayor temor a sus jefes, mientras que en otros como Holanda o EE. UU., con índices bajos, las relaciones entre ambos son muy cercanas. "En España y Latinoamérica la distancia al poder es bastante elevada y los jefes se creen superiores porque tienen el poder de otorgar ascensos, por ejemplo - explica Aline Masuda-.Eso hace que los empleados tengan miedo a equivocarse ante su jefe".

El círculo virtuoso de la confianza
Los profesores del Iese Pablo Cardona y Helen Wilkinson han desarrollado un estudio que sostiene que la confianza en el ámbito laboral funciona como un círculo virtuoso donde las relaciones entre directivos y subordinados son clave. Según estos investigadores, cuando los comportamientos del directivo son merecedores de confianza, los empleados confían más en sus directivos y esto facilita que se impliquen más en su trabajo y con la empresa. A su vez, esta mayor implicación refuerza la confianza de sus jefes en ellos, lo que tambiénfacilita que sigan manteniendo una actitud merecedora de confianza. "Crear un clima de confianza en la organización afecta positivamente al rendimiento, la comunicación, la satisfacción y el compromiso de los empleados y, por tanto, a la productividad de la empresa", destaca Wilkinson. Un entorno de este tipo tambiénfacilita la creatividad de los empleados porque, según Wilkinson, el trabajador "contribuye con iniciativas que aportan valor añadido y no teme que le penalicen en caso de equivocación ni que alguien vaya a robarle sus ideas, lo que ayuda a la organización a avanzar". Pero, ¿cómo se alcanza esta confianza? Según Wilkinson, los jefes deben ser "consistentes y predecibles, sin contradecirse en sus opiniones; íntegros (basados en principios éticos); comunicativos, abiertos a delegar responsabilidades, y preocupados por sus empleados".